lunes, 20 de febrero de 2017

Recuerdos del pasado (Vol 1/2)

Escrito del 2002 encontrado hace poco en el cajón de mis recuerdos, de aquellas tenia la friolera de 8 añitos y lo dejo aquí tal cual está, nada de re ediciones.


LA MÁQUINA DEL TIEMPO


H
ace algún tiempo, como en 1559, un inventor intentaba convertir una nave muy pequeña en una muy grande por medio de un chip que había inventado él.

- Ojalá que esta nave que he hecho se convirtiera en una máquina del tiempo, pero he descubierto que es imposible, dijo. Bueno, no me queda mas remedio que tirarla, ¡esto es lo que voy a hacer!. Después de mi estupenda comida, que va a hacer mi robot, me acerco al contenedor y la tiro.
Pero cuando se acercó al contenedor, unos niños se acercaron y dijo uno:
-          ¡Mira que nave tan chula!, ¿la has hecho tu, señor?.
-          Si, dijo el inventor tan contento de que podía dedicarse a hacer juguetes.
Los niños, en cuanto lo cogieron, sin querer, le dieron al chip un golpe haciendo que se metiera mas dentro y que empezara acrecer con el juguete. ¡Era increíble! Que el sueño del inventor se había vuelto realidad, lo único es que no había metido el chip muy dentro.
-          Güay dijeron los niños ¿Cómo lo has hecho?
-          Es una máquina del tiempo, soy inventor ¿sabéis? Y me gustaría que vinierais conmigo al pasado ¿queréis?
-          Si, inventor, dijeron los niños.
-          Llamarme profesor, p0or cierto, ¿Cómo os llamáis?
-          Yo Rodri y mi amigo Sam.
-          Bueno, pues a qué esperamos? Todos dentro de la máquina del tiempo. ¿a dónde vamos? Yo siempre he querido ser caballero, así que nos vamos a la edad media ¿Vale?
-          ¡Si!
-          Pues allá va, Rodri, dale a esa palanca, Sam, dale a ese botón y a la Edad media.
-          ¡Bom!
-          ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?
-          Estamos en la Edad media chicos y por lo que veo ahí hay un caballero.
Era un caballero muy alto y muy cortés por lo que se veía. Estaba encima de un caballo y llevaba puesta su armadura.
Y por lo que veo ahí está el castillo con sus banderas, dijo el profesor. Pero antes de decir mas cosas, pasó por delante suyo una flecha y llegó a parar al combustible de la máquina.
-          ¡Oh no! Además que el caballero nos ha disparado, nos han dado en el combustible, dijo Sam.
-          Quietos ahí, no os escapéis, dijo el caballero.
-          Debí de traerme mis herramientas, porque sin ellas y sin nuevo combustible no puedo hacer nada dijo el inventor.
-          ¿Qué es eso?
-          Esto es una máquina del tiempo y tu nos la has estropeado.
-          Lo siento pero  ¿Eres un mago?
-          Pues claro que..si, si, soy un mago.
-          ¿Qué haces profesor?
-          Estoy intentando que se lo crea y seamos bienvenidos al castillo.
-          Bueno si eso te hace feliz hazlo, pero a nosotros no nos metas en esto.
-          Y ¿Quiénes son estos?
-          Son mis ayudantes.
-          Pues parece que nos ha metido en esto Sam.
-          Bueno, pues si sois quien decís ser, venid a Japenburgo, allí seréis bien invitados ¿Vale?
-          Si.
-          Te acordarás de ésta, te acordarás.
-          Lo siento, era lo único que podíamos hacer, y además ha funcionado ¿no?
-          Si, pero ¿Qué vamos a hacer con la máquina?
-          Tranquilo, el chip se puede sacar un poco y se volverá a su tamaño normal, ¿lo ves?.
-          ¿Cómo lo habéis hecho?
-          Somos magos, ¿Recuerdas?
-          Ah si.
-          Y ¿Qué vamos a hacer con el combustible?
-          Puedo hacer otro con monedas de plata que nos dará el Rey.
-          Bueno, ya hemos llegado, dijo el caballero. Vamos al castillo.
-          Oye caballero ¿tu crees que el rey nos dejará monedas de plata?
-          Si haces una prueba si,
-          Ah vale, gracias.
-          Bueno , ya hemos llegado al castillo
-          Eeee...., los de arriba, que llega un mago y no podemos esperar, es una misión importante.
-          ¿Quién es?
-          Raimon y tengo prisa.
-          Vale, ya abro.
-          Muchas gracias, y ahora a ver al Rey
-          ¿Cómo se llama el Rey?
-          Juanfom.
-          Hola alteza
-          Hola, hola, hola, éstos son magos que necesitan ayuda.
-          Lo que queremos es plata.
-          Vale, pero tenéis que matar al dragón que está en las colinas, ¿Vale?
-          Si, pero ¿Cómo vamos a matarle?
-          Eres mago ¿no?.
-          Si..si..claro, cómo se me podía haber olvidado.
-          ¿Qué vamos a hacer profesor?
-          Ya se me ocurrirá algo, y ahora callaos.
-          Señoría, ¿Nos podrías dar tres espadas?
-          Si claro, y ahora marchaos.
Los tres se fueron a las colinas pasando ríos y en cuanto llegaron los tres empezaron a temblar.
-          Grrrrrrrr....gruñó el dragón
-          Yyyyy....¿ahora?....¿Qué hacemos? ¡Tu dijiste que si al Rey, así que tu nos salvas del dragón!.
-          Vale, yo os salvaré con las espadas, pero vosotros le entretendréis.
-          ¿Y cómo le entretendremos?
-          Tirándole piedras, y ahora empecemos la caza del dragón.
-          ¡Tonto quémame!
-          No, ¡Quémame a mi!
-          ¡No, a mi!
La primera espada no se clava, así que ¡todos a la nave!, pero se va a estropear con las llamas. ¡Es verdad, las llamas rebotan en la nave y quemarían al dragón!, así que meteros en la nave y haced que la pegue una llamarada.
-          ¡Vale!
-          ¡Eh, dragón, estamos aquí!
-          Fffff.......
-          ¡Está funcionando!, ¡Se está quemando y se ha muerto!
-          Chicos, vámonos al castillo con la garra del dragón para que sepa que le hemos matado.
-          Bueno, ya hemos llegado
-          ¿Quién hay ahí abajo?
-          El mago con la pata del dragón
-          Vale, abro.
-          Hola alteza, ya hemos matado al dragón.
-          Y por matarle te daré las monedas, aquí tienes.
El profesor se pone a arreglar la nave para volver a casa, pasó una hora y por fin lo hizo.
-          ¡Lo hice!, ahora colocaros aquí y ya está. Todos a la nave.
-          ¡Bom!
-          Por fin en casa, dijo Rodri.
-          Bueno, nos tenemos que ir, ¡Adiós!
-          Y yo también, ¡Adiós!

FIN

jueves, 2 de febrero de 2017

Y seguir...

Carretera “pálante” con buenos momentos a la espalda
Arrepentimientos y orgullos
Elijo el camino pero no al caminante que me acompaña
Siempre me ha gustado esa frase
Una mezcla de destino y desfase
Una situación de no tener base en la que apoyarse
De liberar carga dejándola a algo que no termina de depender de ti

Echo de menos el antes
Como se lo echan dos amantes que se alejan a dos partes diferentes de un mundo indiferente de lo que les pase.
El después me preocupa como a todos, simplemente
Creo plenamente en que mi vida no me pertenece y sin embargo la defendería hasta niveles de perder todo lo que el mundo quiere.
Un préstamo que hay que aceptar, cuidar y agradecer
Cual sirviente.

Creo que hay algo más y que cada paso que das se tiene en cuenta
Absolutamente cada aliento que sale de mi boca prende
Creo que estoy aquí para algo de lo que mi mente no es aun consciente,
Que no soy distinto a nadie y a su vez nací para algo  coherente.
Carretera “pálante” busco mi camino solo mirando al frente,
Lo de atrás ya pasó y si hay algo claro es que no vuelve.

miércoles, 1 de febrero de 2017

martes, 31 de enero de 2017

Recuerdos y rememoraciones

Hoy, como tantos años, es un día especial ya convertido en el aniversario de esta página aunque esta se creara otro día de otro mes.

Hoy es el día de recordar a quien me enseñó a escribir, una foto en mi escritorio y un libro de poesía en mi mesilla de noche hacen que esté conmigo siempre.

Qué decirle más que estoy bien, que pese a que he cambiado sigo siendo el mismo, la carrera sigue ahí al igual que mis amistades y esta ciudad a la que me moví hace ya casi siete años atrás.

El chavalín indeciso, barbilampiño y flacucho se quedó atrás para dar paso a alguien orgulloso de sí mismo y de difícil descripción.

Mucho ha ocurrido en estos años.

Tras seis años escribiéndolo Pikas llegó a su fin teniendo la intención de reescribirlo en algún momento de mi vida, aun recuerdo cuando me preguntabas por ello y yo no te quería contestar sabiendo que no te gustaría.

Fui capaz de montar mi propia exposición de Haikus en Málaga gracias al espacio que me concedió el Artsenal, exposición que ha durado la friolera de los tres meses de verano.

Se ha hecho una canción con una de mis letras cosa que espero que se repita innumerables ocasiones.

Gané un concurso de cuentos de terror y cree Ataraxia, mi propia marca de logos y escritos, además de la filosofía que actualmente sigo. He aprendido a encuadernar de la misma forma que tu lo hacías.

Las puntas que tenia clavadas del Inglés y el carnet de conducir fueron por fin sacadas dando paso a un pequeño alivio y a mis ganas de avanzar con la carrera y el mundo.

He hecho puenting, he corrido media maratón y ahora me ando preparando otra, me he sacado el avanzado de buceo que me permite inmersiones profundas y nocturnas, me he emborrachado y he disfrutado de la vida al igual que también he trabajado y sudado para conseguir cada una de estas cosas.

He amado y he sufrido.

Tengo una parte de mi en tres ciudades distintas, una Llanita en tierras de Andalucía donde no me veía viviendo y donde he pasado sin embargo todo un año, una familia en mi ciudad natal de la que me siento orgulloso pese a que a veces parezca lo contrario, unas grandes amistades de seis años de convivencia que espero que en estos años no desaparezcan.

Hay una respuesta que me gusta mucho cuando te preguntan qué tal estas, y esa es la de jodido pero alegre. Pese a la situación cercana de trabajo excesivo, cansancio y no saber qué hacer con mi vida, tengo que decir que en términos generales estoy eso, alegre.

Te echo de menos y seguiré escribiendo como forma de recordarte en mi día a día, tú eres quien me enseño las cinco normas del escritor además de otras muchas cosas, se que nos volveremos a ver, pero hasta entonces, seguiré escribiendo semana a semana demostrando mi amor por esas letras que tu me enseñaste. 

lunes, 30 de enero de 2017

Hasta la saciedad

Quiero más, no me sacio, no me harto, no quedo a gusto. La vida es corta y yo quiero más, más experiencias, más de lo que tengo, más…

Pido mucho y nunca quedo a gusto y esa es mi maldición, nunca estoy conforme, como ya he dicho, vida solo tenemos una y hay que exprimirla hasta que no quede ni gota de ella.

Quiero ver mundo, llegar a hacer lo que nadie hace, disfrutar de cada momento, ser más fuerte, saber más, quiero rozar la perfección personal.

Quiero ser el protagonista en un mundo en el que nadie lo es, quiero ser el diferente en una realidad en la que todos somos iguales, sin tocar la gilipollez de los modernos y los hipsters, ser yo mismo, sin convertirme en el egocéntrico que ya soy.

Quiero ser feliz, pero por encima de eso quiero ser lo que todo el mundo desea, ser experto en mi materia, estar rodeado de amigos, conocer a muchos nuevos de todas partes, quiero sentir continuamente lo que siento al escuchar mi canción favorita, al estar en el festival de turno, al tumbarme en la playa bajo el sol.

Quiero más, siempre quiero más.

Hasta la saciedad.

domingo, 22 de enero de 2017

Tardes sin aliento

Gracias a la gran cantante y amiga Sevillano por esta canción, Todo un honor encontrar uno de tus escritos transformado en música.


miércoles, 18 de enero de 2017

Un día


Este día es un día de recuerdo
De un futuro en una granja que en su día pudo ser posible.
Un día que me recuerda en qué no puedo volver a convertirme,
y qué personas tengo que evitar,
un día de rememorar el pasado y aprender de mis errores.
Un día de asumir que muchos no me ven como más que un gilipollas,
de asumir que esas personas ya no me conocen o nunca me han conocido,
un día para repetirse que sin confianza plena nadie va a ninguna parte.
Un día para evitar que el tiempo haga olvidar,
un día de haikus perdidos en el viento.
Hoy es un día de celebración y tristeza,
de felicidad y recuerdo,
de darse uno cuenta de la evolución de cada uno.
No me avergüenzo, soy como soy,
no busco la pena ni el resentimiento,
no busco el desaparecer.
Soy feliz, no pediría nunca nada más que lo que tengo.
Un día como hoy comenzó Ataraxia.